La Ruta de la Edad Media: diversión de otro tiempo

Ruta de la Edad Media

 

Cortegana y su castillo, la historia de un matrimonio de casi ocho siglos. Nombre y apellido de la realidad de una tierra, del sueño de unas gentes que crecieron respirando el olor a ladrillo mojado, contemplando la fortaleza de su caliza piedra, uniendo sentimientos y tradiciones con la más adherente de las cales.

El Castillo Medieval de Cortegana nació en tiempos difíciles, un día sin calendario, un día más. Tanto vivido… la sabiduría de un anciano con pantalón de pana y gorra campera, kilómetros de anécdotas desde la atalaya de su peana; risas y llantos a sus pies. Se hizo mayor y jubiló sus artes bélicas y defensivas. Como buen abuelo decidió dedicar su tiempo a los demás, abrió las puertas de su corazón, mostró los secretos de su interior y encandiló, como siempre lo hizo, a todo visitante.

En Culturaleza siempre fuimos conscientes de que el brillo del Castillo de Cortegana emana del deseo que tiene la vieja fortaleza por dejarse querer y así poder impregnar de especias medievales cada nuevo momento, disfrazar de arquero, caballero o doncella los sueños de tantos niños y niñas.

Con estas premisas creamos la Ruta de la Edad Media, una experiencia medieval protagonizada por los alumnos y alumnas de colegios de nuestro ámbito geográfico más cercano, las provincias de Huelva y de Sevilla principalmente. Casi cuatro años han pasado desde que recibimos con los brazos abiertos al Colegio de Los Marines en marzo de 2010. Ese día sembramos la alegría que siempre arropó nuestras actividades en el monumento; nos limitamos a regar, el castillo fue la tierra, las historias el abono, la sonrisa de cada infante una semilla.

Con todo lo aprendido, la Ruta de la Edad Media fue creciendo y mejorando, qué mejor termómetro que la ilusión y alegría desprendida por los alumnos participantes en  todas las actividades. A su llegada a la Fuente de los Deseos del recinto medieval los está esperando un representante de la guardia del castillo, otras veces la doncella Gertrudis, la fantasiosa sobrina del alcaide. Éste aguarda en sus aposentos, colmado de pergaminos y diligencias, asuntos por atender, pleitos entre vecinos por resolver. Los pequeños infantes, venidos de diversos rincones del reino, se presentan ante el alcaide del Castillo de Cortegana, Diego de Blázquez y Blázquez, quien muestra todas las salas y espacios del edificio, con la intención de indicar a los visitantes que la fortaleza está perfectamente dispuesta para defenderse ante un posible ataque de los portugueses.

Seguidamente, abandonan el Castillo y son acompañados por el alcaide y parte de su tropa hasta la villa, concretamente hasta un entorno ubicado junto al río y denominado “Camping Ribera del Chanza”. Según establece el pergamino recibido por el alcaide y remitido desde el cabildo de Sevilla, la misión de los infantes llegados a Cortegana es la de conocer la fortaleza y aprender las técnicas básicas de defensa que se usan a este lado de la frontera.

En primer lugar refuerzan sus conocimientos sobre la visita al castillo con el Juego de la Fortaleza. Ataviados con petos diferenciados, cada equipo demostrará sus habilidades, concentración y capacidades de trabajo en grupo, no sólo en esta dinámica de preguntas y pruebas sino también en el tiro con arco y cerbatana, en el torneo de pruebas medievales y tradicionales y en los talleres creativos.

Un antes y un después, un guiño y más de siete siglos de retroceso en el tiempo, un paréntesis de ficción muy real, una experiencia única y medieval en el Castillo de Cortegana. La Ruta de la Edad Media.

 

Por José Francisco González

@Berkam13

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