Luis Romero Vázquez

Luis CulturalezaLas mentes duermen en un plácido sueño de autocomplacencia. A lo lejos aparece, desde los confines de la imaginación, la batuta de la fantasía. Es la hora de despertar. La agilidad narrativa compone un mágico pentagrama de experiencias escénicas y didácticas. La luz cegadora del conocimiento estremece los condicionantes rutinarios del ocio. El minutero marca la estación de la diversión, entendida como un elemento innovador y cauce del aprendizaje. Una enseñanza indeleble, pues su virtud enraíza en el árbol de la felicidad. Conceptos que parecen irreconciliables, pero que se enamoran en su figura.

¿Es viable aprender en el esbozo de una sonrisa? La respuesta es rotunda y sólo se halla a los pies de este dramaturgo, enamorado de la Luna, vigilante de las estrellas, centinela del sol y forjador de la alegría.

Más allá de la literatura, en la travesía de su camino vital, se encuentra una cascada de cultura salpicada con la comedia y la enseñanza. Especialista en expresión y comunicación, diseñador de la pedagogía lúdica y experto en proyectos de integración educativa en el I.E.S. San José de Cortegana. Todo eso es Luis, pero también aquello y lo de más allá. Porque pisa la calle, interactúa con el público y juega con los espectadores para otorgarles un papel protagonista. Teatros infantiles y de animación copan otra arista de su inquieta personalidad por el arte en constante movimiento, sin dejar de lado las sensaciones como camino hacia otra forma del despertar. Apuesta por el riesgo sin arriesgar la sorpresa y el aplauso del público.

Pero existen más perspectivas. Gestor y organizador de importantes hitos culturales, como el Encuentro de Alternativas de Sevilla (18 años), Encuentros de arte en la Sierra de Huelva y Jornadas Medievales de Cortegana. Estos aspectos mecen su lado más racional dentro de su dimensión creativa. Muestra de su capacidad para capitanear grandes proyectos con un sello propio: originalidad, vanguardismo y profesionalidad.

Dramaturgo, comediante, cuentacuentos, artesano, dibujante de sueños, faro de la imaginación… es uno de los prismas que iluminan la labor de Culturaleza.